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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


El sendero



Hace muchos siglos, un anciano maestro viajaba por un sendero seguido por un discípulo que cargaba sus bolsas. A medida que caminaban veían tierras siendo labradas mientras que los campesinos y los bueyes eran explotados al máximo.

Una gran cantidad de gusanos e insectos morían en el proceso, y los pájaros bajaban en picada para comérselos. Esto hizo que el discípulo reflexionara: "Qué duro es ganarse la vida. Practicaré con todo mi empeño, me convertiré en un Buda y salvaré a todas estas criaturas".

Inmediatamente el maestro --un Arhat capaz de leer los pensamientos de los demás-- se volvió y le dijo: "Déjame esas pesadas bolsas, ahora yo te seguiré". El discípulo se quedó desconcertado, pero hizo lo que le ordenó el maestro y anduvo delante.

Mientras continuaban por el camino, con el sol cayendo sobre ellos, el polvo arremolinándose a su alrededor y el camino alargándose interminablemente frente a ellos, el discípulo se cansaba más y más. Así que no tardó mucho en pensar para sí: "Hay tantos seres sintientes y hay tanto sufrimiento, ¿cómo podría ayudarles a todos?, tal vez debería intentar ayudarme a mí mismo solamente".

Inmediatamente el maestro que iba atrás de él le dijo: "Detente, ahora tú cargas las bolsas y me sigues a mí".

El perplejo discípulo hizo lo que le ordenaron. Sabiendo que no debía hacer preguntas, tomó las bolsas de nuevo y anduvo detrás. Esta secuencia se repitió varias veces. El maestro andaba delante con el discípulo cargando las bolsas detrás; luego el discípulo iba delante y el maestro le seguía con las bolsas detrás.

Así continuaron, de atrás a adelante, hasta que pararon a comer. Entonces el discípulo decidió atreverse a preguntarle al maestro la razón de esos intercambios.

Entonces el maestro le respondió: "Cuando tenías pensamientos sublimes de salvar a todos los seres sintientes, tenias la mente de un Bodhisatva, y yo, como Arhat, tenía que seguirte; pero tan pronto como tenías pensamientos egoístas, dejabas de ser un Bodhisatva. Siendo inferior a mí en años y en práctica, ¡tú debías cargar las bolsas!"