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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Fiel a su palabra



Una caravana de mercaderes y peregrinos atravesaban lentamente el desierto. De pronto, a lo lejos, apareció un veloz jinete que surcaba las arenas como si su caballo llevara alas.

Cuando se acercó aquel extraño jinete, todos los miembros de la caravana pudieron contemplar, con horror, su esquelética figura que apenas y se detuvo junto a ellos. Tras una breve conversación lo comprendieron todo.

Era la Peste que se dirigía a Damasco, ansiosa de segar vidas y sembrar la muerte.

"¿Adónde vas tan deprisa?" — le preguntó el jefe.

"A Damasco. Allí pienso cobrarme mil vidas."

Y antes de que los mercaderes pudieran reaccionar, volvió a cabalgar de nuevo. La siguieron con la vista hasta que se perdió entre la inmensidad de las dunas.

Semanas después la caravana llegó a Damasco. Tan sólo encontraron tristeza, lamentos y desolación. La Peste se había cobrado cerca de 50 mil vidas. En todas las casas había algún muerto que llorar: niños, ancianos, muchachas, jóvenes...

El jefe de la caravana enfureció lleno de impotencia. La Peste le había dicho que iba a cobrarse mil vidas y sin embargo había causado una gran mortandad.

Tiempo después, dirigiendo otra caravana por el desierto, el jefe volvió a encontrarse con la Peste y le dijo con actitud de reproche:

"¡Ya sé que en Damasco te cobraste 50 mil vidas, no las mil que me habías dicho! No sólo causas la muerte, sino que además tus palabras están llenas de falsedad."

"No —respondió la Peste con energía—, yo siempre soy fiel a mi palabra. Sólo acabé con mil vidas. El resto se las llevó el Miedo."