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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


La verdad


Un joven viudo, que amaba mucho a su hijo de cinco años, salió a resolver cuestiones de trabajo. En su ausencia llegaron unos bandidos que quemaron la aldea y se llevaron a su hijo. Cuando el hombre regresó, vio las ruinas y lo invadió el pánico.

Tomó el cadáver quemado de un niño que supuso era su hijo, y lloró incontrolablemente. Organizó una ceremonia de cremación, recogió las cenizas y las guardó dentro de una bolsa pequeña y hermosa que siempre mantuvo con él.

Tiempo después, su verdadero hijo escapó de manos de los bandidos y encontró su camino de regreso a casa. Llegó a la nueva casa de su padre a medianoche y tocó la puerta. El padre, todavía en duelo preguntó: "¿Quién es?" El niño respondió: "¡soy yo papá, ábreme la puerta!". Pero en su agitado estado mental, convencido de que su hijo había muerto, el padre pensó que se trataba de un chico que se estaba burlando de él, así que le respondió: "¡Lárgate de aquí y no vuelvas más a tocar esa puerta!", y siguió llorando. Después de un rato, desconsolado, el hijo se marchó.

El padre y el hijo nunca se volvieron a ver.

Después de contar esta historia el Buda le dijo a sus discípulos: "En algún momento, en algún lugar, tomamos algo por verdad. Si se aferran a ella demasiado, incluso cuando la verdad venga en persona y llame a su puerta, no le abrirán".