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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Redimir la culpa



Hace muchos siglos, un joven acudió a tomar clases con un venerado Maestro.

El Maestro estaba casado en segundas nupcias con una hermosa muchacha mucho más joven que él, de la cuál el discípulo se apasionó con locura.

La joven esposa tampoco fue inmune a ese sentimiento, y la pasión surgió entre ambos hasta el punto en que el joven, tras asesinar al Maestro, se fugó con ella.

Tiempo después, el sentimiento de culpa por lo que había hecho le impedía vivir feliz con la hermosa joven, así que la abandonó a su suerte.

Profunda y sinceramente arrepentido, pensó en entregarse a las autoridades, pero si lo hacía lo meterían a la cárcel o lo matarían, y eso no remediaría nada.

Así, pensando en cómo aliviar su culpa, el joven discípulo llegó a un lugar en el que sus pobladores debían pasar por un difícil y peligroso sendero en la montaña por el cual ya se habían despeñado algunos viajeros, la mayoría de los cuales habían muerto.

Pensando en cómo ayudar a esa gente para compensar el asesinato cometido, creyó que si horadaba la montaña, evitaría más muertes de las personas que por allí pasaban, con lo que, quizás algún día podría redimir la culpa que sentía por el crimen cometido.

Decidido pese al enorme trabajo que se había fijado, se puso a trabajar en ello.

Años más tarde, convertido en un anciano, había conseguido hacer un túnel que atravesaba la montaña casi por completo, lo cual le hacía sentirse satisfecho consigo mismo, pues su gran voluntad al realizarlo iba a salvar muchas vidas.

Estaba casi a punto de terminar su gran obra, cuando apareció por ahí el hijo del Maestro asesinado, ya convertido en todo un hombre, el cual había pasado gran parte de su vida buscándolo.

Tras presentarse como el hijo del Maestro, le dijo: "Vengo a terminar con tu vida cortándote la cabeza."

El hombre, que durante tantos años había estado trabajando en el túnel de la montaña, asintió con un gesto, pues consideraba lógica esa actitud, así que le respondió: "Estoy de acuerdo contigo, pero permíteme terminar el túnel que comencé para las gentes de estos lugares, antes de morir.

Ante ello, el joven vengador indagó sobre lo que estaba haciendo el asesino de su padre, y tras comprender los beneficios de su trabajo, estuvo de acuerdo en esperar a que terminase.

Algún tiempo después, y tras haber horadado completamente el túnel, el asesino del Maestro bajó al pueblo en busca del joven, al cual le dijo: "He acabado mi trabajo, ya puedes cortarme la cabeza."

Pero entonces, el hijo del Maestro se quedó mirando a aquel anciano decrépito y movió negativamente la cabeza. Desde que lo vio trabajando en la montaña había estado pensando en que aquel hombre había dedicado gran parte de su vida a servir a sus semejantes a cambio de nada, solamente para redimir su culpa. Además, los lugareños le habían contado en varias ocasiones que no sólo demostraba una gran voluntad, sino que había tenido un comportamiento ejemplar.

Entonces le respondió: "¿Cómo le podría hacer eso a mi propio Maestro?"

El asesino redimido continuó viviendo, dedicado a hace el bien a las gentes, y el hijo del Maestro se convirtió en su discípulo.