Trans4mind
PSICOLOGÍA ● FILOSOFÍA ● ESPIRITUALIDAD
PARA  DESPERTAR  LA  CONCIENCIA  QUE  NOS  HACE  HUMANOS


Autonomía del Ego y superación del Superego (I)

por Gregory Mitchel

Introducción
Existe un común malentendido en nuestros días respecto a la naturaleza del Ego y la importancia de su desarrollo. Usualmente se le confunde con el concepto de egocentrismo: la personalidad de los egoístas o los "arrogantes", que en realidad es un rasgo de una persona con un Ego débil y carente de desarrollo. De hecho, esta confusión es resultado de un error en la traducción. La definición del Ego en occidente fue creada por Sigmund Freud. Si leemos a Freud en el alemán original, él se refiere al Ego como Ich (la palabra alemana para "yo"). En Latin la palabra Ego significa "yo". Sin un yo no puedes ser nada en el mundo real en que vivimos.

No tiene sentido que no tengamos un yo, ya que sin un yo no puede haber conciencia de uno mismo como ser humano. El proceso de trascender el Ego, como se describe en las filosofías orientales y de la Nueva Era, a menudo está mal interpretado en el sentido de eliminar el Ego, pero en realidad el caso es lo opuesto. Trascender no significa desaparecer, significa "no estar limitado por" o "crecer más allá de una manera integrada".

El Ego consciente es sinónimo de una Mente Consciente, no es algo contenido dentro de la Mente Consciente, como un iceberg flotante. Si eliminas el Ego –esto se puede hacer mediante una intervención quirúrgica–, tendrías un estado de No-Mente. Esto significa que careces de mente consciente.

El Ego no es malo; es necesario para una existencia saludable. En nuestra comprensión de la filosofía oriental, la parte en nosotros que nos lleva a hacer el mal se ha traducido como Ego por los occidentales, pero no es el "ego" que definió Freud. Sería mejor definido en occidente por el Id al que se refería Freud, que es la naturaleza instintiva. Para comprender el verdadero papel del Yo en la estructura de la personalidad, es necesario estar familiarizado con la terminología de Freud, que se ha mantenido ampliamente aceptada por la psicología moderna, más allá de los límites de la metodología psicoanalítica original de Freud.

Los psicólogos cognitivos recientemente han encontrado en la Psicología Profunda (las teorías y métodos de Freud, Jung, etc.) una interesante área de investigación. Se refieren al Inconsciente como el No-consciente, relacionado principalmente con los procesos cognitivos conscientes, pero la reciente investigación ha puesto de manifiesto que los procesos mentales cognitivos y afectivos siguen a un nivel más profundo que los procesos conscientes, y que afectan el funcionamiento de la mente consciente. Utilizando técnicas de exploración del cerebro es posible percibir con exactitud qué estructuras cerebrales están en uso cuando se utilizan los diferentes tipos de procesos mentales, los investigadores ya han identificado, en gran medida, qué partes del cerebro se emplean para llevar a cabo las diversas funciones de la memoria, el habla, las respuestas emocionales y las habituales acciones adquiridas, algunas de las cuales no se controlan o perciben conscientemente.

Dado a que las funciones que han identificado los psicólogos profundos son un fenómeno genuino, dentro de los próximos diez años los investigadores cognitivos descubrirán una serie de estructuras no conscientes y subconscientes equivalentes al Anima, Sombra, Superego, Id, Memoria Somática, Estructuras Computacionales, y otras aún sin nombre, y serán capaces de identificar qué zonas del cerebro están involucradas. Pero no descubrirán que la Mente Inconsciente sea algo separado de estas estructuras. Si los términos Pre-consciente, Subconsciente e Inconsciente se llegan a utilizar, se utilizarán como adjetivos para describir cuán profundamente están enterradas estas estructuras inconscientes, y si están abiertas a la introspección. Preconsciente significará "fácil acceso", Subconsciente significará que "sólo será accesible en circunstancias especiales", e Inconsciente significará sólo eso: "no abierto a la introspección bajo ninguna circunstancia".

Definiciones
ID. En la teoría freudiana, es la división de la psique que es totalmente inconsciente y fuente de los impulsos instintivos y las exigencias de satisfacción inmediata de las necesidades primitivas. Estas necesidades buscan satisfacción conforme al principio de placer y son modificadas por el Ego y el Superego antes de que se expresen de forma abierta.

EGO. Un concepto que se refiere a las partes del Consciente o Pre-consciente (es decir, accesibles) del aparato psíquico. Parte de la organización del Ego, sin embargo, en un estado de volverse consciente y en parte permanecer inconsciente. El Ego representa lo que subjetivamente parece ser la razón y el sentido común. Es esa parte de la personalidad que se experimenta como ser uno mismo: lo que reconocemos como "yo", nuestra cara al mundo en un momento determinado en el tiempo. Una de las funciones fundamentales del Ego es poner a prueba la realidad –buscando en el mundo real para ver si se comprueba lo que se cree sea el caso– pero esto no genera todos su frutos hasta que el Ego se ha vuelto autónomo, substancialmente libre de conflictos internos entre el Id y el Superego.

SUPEREGO. La parte de la personalidad que influye la auto-observación, la autocrítica y otras actividades reflexivas. La parte de la mente en la que se introyecta a los padres. El Superego se diferencia de la conciencia en que: a) pertenece a un marco de referencia distinto, moralidad en vez de ética (lo que se debe hacer, en lugar de si es bueno o malo), b) incluye elementos inconscientes, y c) emanan de él órdenes e inhibiciones que provienen del pasado del sujeto y pueden estar en conflicto con sus valores éticos del presente. A la conciencia se le suele confundir con el Superego, sin embargo, cuando se desarrolla la conciencia ética más allá de la convención, la conciencia autónoma entonces puede sustituir la moralidad instalada por el Superego.

El Superego no es una réplica exacta de las figuras de los padres que ha sido introyectada, ya que las internalizaciones más significativas se producen en la primera infancia, cuando el niño confiere sus propias características a sus objetos mentales. Durante la etapa pre-lógica del desarrollo del Ego, el Superego actúa como un padre muy restrictivo, sin embargo, cuando se alcanzan las etapas sucesivas de la madurez cognitiva, el control pasa del Superego al Ego, a menos que el desarrollo normal se vea frustrado. Con una mayor libertad de las restricciones del Superego y una mayor conciencia de sí mismo, los procesos cognitivos juegan un papel expansivo en el desarrollo de un sentido de la moral que culmina en una búsqueda activa hacia un Sistema Ético Universal. En los niveles post-convencionales del Ego de desarrollo Moral y Espiritual, el Ego gradualmente supera al Superego, hasta que se alcanza una etapa en la que el Superego ya no juega más que un papel pasivo y el sujeto opera en una Moralidad del Ego, en lugar de una Moralidad del Superego. Una persona totalmente realizada ha conquistado la Autonomía del Ego y superado al Superego.

INTROYECCIÓN. Es el proceso mediante el cual dominan las funciones de una persona externa mediante su representación mental, con la que se sustituye la relación de una persona "ahí afuera" por una persona imaginada "ahí adentro". El Superego está formado por la introyección de las figuras de los padres y puede analizarse mediante una serie de componentes introyectados (el bueno/malo padre/madre interior). La introyección es a la vez una defensa y un proceso de desarrollo normal, dependiendo del contexto. Las introyecciones de las figuras de los padres actúan como guardianes del infante hasta que él o ella pueda entender lo que debe hacer en ausencia de esa orientación. En una mente madura, esas introyecciones se inspeccionan y proporcionan únicamente una guía, mientras que en la mente inmadura operan subconscientemente como inhibiciones restrictivas y controles (aunque también pueden racionalizarse conscientemente y ser parte del sistema de creencias del sujeto). En el desarrollo saludable hacia la madurez, las introyecciones son una fase de transición necesaria, pero si se obstaculiza el desarrollo normal (es el caso de muchas personas), la introyección sigue controlando la percepción, las actitudes, los objetivos y la conducta. Sólo un Ego Autónomo se encuentra libre de los programas del Superego.
Autonomía del ego, individuación y creatividad
Todos nacemos sin fortaleza en el Ego. De hecho todos nacemos sin un Ego. Nacer sin ningún sentido del Ego significa que en un principio no existe un "yo", sólo hay ataduras emocionales. Venimos a este mundo todavía unidos y enredados con nuestra madre y sin la capacidad para distinguirnos de ella. Desarrollamos poco a poco un sentido del yo según enfrentamos a la realidad. A medida que crecemos e interactuamos con el mundo, avanzamos por las etapas de desarrollo del Ego. Este es el proceso por medio del cual nos convertimos en un ser humano autónomo, auto-dirigido. Llamamos a esto proceso de individuación.

Según Hartmann (1939), el Ego Autónomo es una zona libre de conflictos, libre de la guerra entre el Superego y el Id, y tiene su propio sistema autónomo de estímulos derivados del instinto de auto preservación. Un Ego Autónomo desarrollado es una esfera libre de conflictos de la conciencia, puede haber conflictos subyacentes fuera de este ámbito que puede resolver el desarrollo, pero la conciencia en él tiene una identidad clara y es capaz de interactuar con el mundo independientemente de la identificación e influencias del Superego. Es libre de probar la realidad e innovar creativamente.

La historia de la civilización occidental es –con el aumento de la capacidad del Ego para probar la realidad y por tanto razonar y crear– una historia de progreso al poner a prueba a la realidad. El hombre ha ido descubriendo más sobre la naturaleza y cómo controlarla. Mediante pruebas a la realidad, por ejemplo, ya no aceptamos la idea de que uno se enferma a causa de los malos espíritus. Hemos avanzado hasta el punto en que podemos identificar a la bacteria exacta que es la causa de cierta enfermedad y sabemos lo suficiente sobre la ciencia para prevenir y curar muchas otras. Además, hemos tenido una explosión en la tecnología que es ejemplo de nuestra capacidad para doblegar a la naturaleza a nuestra voluntad, convirtiendo lo que antes habían sido fantasías en realidad. Estos son ejemplos del control directo del hombre sobre el medio ambiente por medio del conocimiento científico y la comprensión del concepto de causa y efecto, en lugar del control ilusorio por medio de la fe.

El Ego sólo puede ser verdaderamente Autónomo al superar al Superego. El Ego Autónomo, en general, es libre de los dictados del Id y ha superado al Superego. El Ego comprende e integra los impulsos del Id y los sublima en una sexualidad amorosa y en la actividad creadora. El Ego Autónomo crea su propio código moral y confía en su propio sentido del bien y del mal, basado en el análisis racional y objetivo. Entonces se convierte en una Mente Independiente.

Tanto la fortaleza del Ego como la independencia del Superego, son esenciales para que un individuo sea verdaderamente creativo, fuera de las limitaciones de su crianza y las normas de sus padres y sus colegas. El Superego obstruye el camino de la creatividad suprimiendo cualquier pensamiento o sentimiento que no sea convencional o que pueda estar sujeto a la crítica externa, por lo que habitualmente censura lo que sea verdaderamente creativo. Liberarse del Superego es un requisito previo necesario, pero la creatividad fuera de los límites de lo común también requiere suficiente inteligencia aplicada a una apropiada base de datos de amplio alcance.

La investigación sobre el proceso creativo atribuye esos procesos a una regresión total o parcial del Ego a un estado más primitivo de la conciencia. Si bien algunas actividades lúdicas y creativas se pueden caracterizar por regresiones voluntarias y/o involuntarias, la creatividad más significativa requiere del acceso a la imaginación inconsciente sin una disminución correspondiente de las funciones del Ego. La creatividad requiere de un Ego relativamente intacto, si se deteriora el Ego, también se deteriora la producción creativa. Combinados con la fortaleza del Ego, los procesos inconscientes como la imaginación y la intuición se dirigen conscientemente y trabajan en colaboración con las funciones integradoras del Ego, como el pensamiento lógico, que está relacionado con el esfuerzo creativo dirigido y la implementación.

La integración no es sólo una función normal del Ego, sino también una defensa contra las tendencias desintegradoras del Id y el Superego. La fortaleza del Ego es necesaria para impulsar la creatividad, que es esencialmente una fuerza integradora basada en el amor y la sublimación de la agresividad, impulsada por la Libido. Freud postuló que los seres humanos están dominados por dos instintos básicos: Eros (el deseo sexual o fuerza vital creativa) y Tánatos (la fuerza de la muerte o destructividad), ambas, formas de energía de la Libido. Estos instintos también son un aspecto de lo que Jung denominó "la Sombra": una parte inconsciente del Ego, y el receptáculo de lo que por una razón u otra repudiamos o deseamos que permanezca fuera de nuestra vista y las cualidades que uno preferiría no ver en uno mismo, así como los potenciales que no hemos realizado. Al iluminar la Sombra en la conciencia, su energía se convierte en un recurso para la acción positiva dirigida desde nuestro interior en lugar de acciones destructivas dirigidas por otros en nuestro entorno. Tenemos que integrar a la Sombra y lograr la individuación suficiente, a fin de superar al Superego y lograr la Autonomía del Ego.

La inteligencia, que esencialmente es la capacidad de establecer rápidamente nuevos y múltiples vínculos entre los pensamientos, ideas y sentimientos, es un requisito necesario de la síntesis creativa. La libertad y la movilidad en el uso de símbolos es otro requisito. La verdadera creatividad no surge del Id, es el resultado de una síntesis que ocurre en el Ego inconsciente con la dirección consciente del Ego. Su emergencia en la conciencia es ocasionada por una relativa liberación de la represión y los dictados del Superego. La creatividad reduce la tensión instintiva, fusiona el placer con la realidad, y satisface la libido.

Sin embargo, un Ego débil, fuera del control del Superego y conducido por la Sombra, no es el medio para producir una creatividad valiosa, que es el camino hacia la hipomanía, o incluso a la manía y la psicosis. Esto también se ve en algunas experiencias místicas y con el uso de drogas, e incluso en estados de amor apasionado si el Ego no está preparado para enfrentar las intensas presiones narcisistas y libidinosas en ausencia de la orientación del Superego.

La fortaleza del Ego es el poder, la determinación y la capacidad de abordar la realidad de lo que encontremos que sea: aceptar lo existente y entonces utilizar nuestras habilidades cognitivas-conductuales, emocionales y relacionales para enfrentarlo. La fortaleza del Ego también se refiere a la fortaleza interior personal, mediante la cual podemos tolerar el estrés y la frustración, y enfrentar la realidad sin caer de nuevo en los mecanismos de defensa infantiles. Un Ego fuerte puede tolerar una situación difícil, verla con realismo y actuar para encontrar una solución. La fortaleza del yo, entonces, es nuestra capacidad para jugar el juego de la vida de acuerdo a lo que la vida nos proponga. Cuanto más fuerte crezca nuestro Ego, más desarrollaremos un sentido del yo, y mayores serán nuestras capacidades y recursos para manejar lo que venga.
Segunda parte