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Autonomía del Ego y superación del Superego (y/II)

por Gregory Mitchel

El Ego débil y la impulsividad
Los rasgos de personalidad de un Ego débil son: el autoritarismo, el conformismo, el dogmatismo; está dirigido por otros, está determinado por otros, es dependiente del entorno, no tolera la incertidumbre, tiene baja autoestima y un punto de vista egocéntrico. Una persona egocéntrica está centrada en sí misma, con poca o ninguna consideración por los intereses, creencias o actitudes que no le sean propias.

En comparación, los rasgos de un Ego fuerte son: fortaleza de carácter, está dirigido por su interioridad, es auto-determinado, es independiente del entorno, tiene alta autoestima, acepta la pluralidad de las ideas, y tiene un punto de vista idiocéntrico. Las personas que tienen una orientación de valores idiocéntrica tienden a enfatizar sus propios objetivos y necesidades sobre las de los grupos a los que pertenecen, y son independientes y autosuficientes.

Al Ego débil no le es fácil enfrentar, asumir y sobrellevar lo que es. En su lugar, se pelea contra la realidad, la odia, y desea que fuese de otro modo. Sus expectativas no son realistas y se basan en una comprensión insuficiente. La realidad le parece demasiado grande, demasiado amenazante y demasiado abrumadora... por lo que evita su encuentro. Se siente sin recursos, débil, frágil, incapaz de hacer frente, etc. Cuanto más débil es la fortaleza del ego, menos aborda la realidad y más acude a las supersticiones y a las adicciones, deseando en lugar de actuar.

Tenemos que estar muy en contacto con nuestros sentimientos, pero seguir siendo inteligentes al respecto, mantener el control y no regirnos por nuestras emociones. Necesitamos un equilibrio entre el cerebro izquierdo y derecho: mente racional y mente emocional, lógica y sentimientos, intelecto e intuición. Ahí es donde se lleva a cabo el encuentro entre la atención y la sabiduría.

Tendemos a estar demasiado distanciados de nuestros sentimientos con el fin de suprimir los que son dolorosos, y eso se convierte en un hábito. La formación académica refuerza este desequilibrio. Y entonces perdemos mucha de nuestra capacidad creativa e intuitiva. Al mismo tiempo, sin embargo, cuando se nos "escapan" las emociones, tendemos a ser conducidos por ellas, y pensar y actuar de manera impulsiva, sin sabiduría.

La gratificación diferida o demorada (como un aspecto de la inteligencia emocional), es la capacidad de una persona de esperar por las cosas que quiere. Esta es una característica fundamental para el éxito en la vida. A menudo se ve la falta de esta capacidad en los niños que actúan sin pensar primero. No pueden esperar su turno en la fila o en un juego, dicen abruptamente las respuestas en clase, hablan cuando se supone que deben estar en silencio, tal vez muestran conductas agresivas, a veces se pelean, y así sucesivamente... a menudo se les etiqueta de que sufren de ADD (Trastorno de Déficit de Atención). Dicen impulsivamente algo equivocado en el momento equivocado y luego piensan, "¿Por qué dije eso?" Los otros niños se preguntan: "¿quién es este tipo?", y con frecuencia comienzan a evitarlo. Las personas impulsivas no aprenden de los errores del pasado, y no escuchan. No han reconocido las sutiles señales sociales que todo el mundo ha aprendido, por lo que son socialmente torpes y muchas veces no saben por qué. Y esto, por supuesto, aplica en los adultos también.

Aquellos con un pobre control de sus impulsos sufren de "las limitaciones del Ego débil", el término proviene de la teoría de la personalidad de Sigmund Freud, donde el Id es el principio del placer, el Superyó es la moralidad de los padres, y el Ego es el principio de realidad. El trabajo del Ego es satisfacer las necesidades del Id mientras es consciente de las necesidades de los demás.

La mayoría de las personas no son conscientes del significado que Freud hace del Ego no como un centro de las pasiones o deseos egoístas, eso se lo reserva al Id. Cuando creemos que una persona tiene un "enorme Ego", realmente nos estamos refiriendo al Id desbordado. Una persona con un Ego débil tiende a ser infantil en su enfoque y más egocéntrica que una persona con un Ego desarrollado. El trabajo del Ego es contener y dirigir las pasiones. No es el Ego quien nos hace ceder a la tentación o quien nos pone el arma de la rabia en nuestra mano, de hecho, es el Ego el que se disculpa. Podemos pensar en el Ego como el Dr. Jekyll, mientras que el Id representa el Mr. Hyde. Es mucho mejor tener un fuerte y bien desarrollado Ego que caer en manos de Mr. Hyde, quien quiere gobernar nuestras vidas haciendo del Ego su siervo.

El experimento de los malvaviscos es una famosa prueba de este concepto explicado por Daniel Goleman. En la década de 1960 pusieron a prueba a un grupo de niños de cuatro años a los que les daba un malvavisco y les prometían otro si podían esperar 20 minutos antes de comerse el primero. Algunos niños pudieron esperar y otros no. Luego, los investigadores siguieron el progreso de cada niño en la adolescencia, y demostraron que aquellos con la capacidad de esperar se ajustaban mejor y eran más confiables (determinado a través de encuestas de sus padres y maestros), y obtuvieron en promedio 210 puntos más en la prueba de Aptitudes Escolares.

Korzybski decía que la mayoría de la gente, hasta cierto punto, es impulsiva, por lo tanto tienen una compulsión por actuar o hablar, lo que limita su inteligencia. Su consejo –cuando sientes que te puede suceder– es contar hasta diez para permitir que tu hemisferio mucho más lento (cerebro pensante) se ponga en sincronía con el sistema límbico emocional antes de actuar o hablar. Llegó a decir que muchas personas tienen una corteza poco excitada y un sistema límbico sobreexcitado: suponen en lugar de trabajar para solucionar un problema, o cuando están tomando una decisión no lo hacen considerando una lista de alternativas. Una persona en ese estado busca una conclusión inmediata y no puede rechazar una recompensa inmediata (gratificación inmediata) a cambio de un premio mayor en el futuro, porque él o ella está actuando impulsivamente y no es consciente de sus decisiones. Por el contrario –actuando de una manera más considerada e inteligente–, la persona será mucho más fiel a sus necesidades y propósitos reales, y por lo tanto, a su corazón.

El remedio: Atención Plena
La atención plena tiene que ver con nuestra capacidad de aceptar, de una manera no-evaluativa y sin prejuicios, tanto a nosotros mismos como a nuestra situación presente, y cómo nos sentimos al respecto. Aceptar la realidad no es necesariamente aprobar la realidad, sino simplemente no estar ciego a ella para no resistirla ni distorsionarla. Entonces podemos ver la verdad.

Las creencias fijas siempre son una limitación innecesaria. Son la causa de todo tipo de daños que se producen en el mundo, especialmente cuando se está rígidamente identificado o apegado a ellas, dado que no se puede tolerar que otros tengan creencias diferentes o se percibe como una amenaza si lo hacen. Las creencias provisionales son necesarias, ya que se requieren para que elaboremos nuestro mapa del mundo mental, pero siempre deben estar abiertas a revisión. Es aconsejable mantenernos abiertos a las opiniones de otros para generar una nueva visión de las cosas aunque parezcan estar en conflicto con lo que ya sabemos. Eso hace más fácil ver el camino del medio, los tonos grises entre el blanco y negro de los puntos de vista opuestos.

Así que, si sientes que viene una reacción impulsiva –y que estás siendo conducido en lugar de ser el conductor–, entonces toma una pausa, respira profundamente durante algunos segundos y revisa tus opciones, los pros y contras, antes de decir o hacer algo que en realidad no es congruente con tu verdad interior.

La intuición no es una verdad subjetiva o conocimiento interno si está basada en una respuesta emocional reactiva, ya sea esta una sensación dolorosa o incluso una buena idea. ¿Cómo puedes distinguir si se trata de una reacción o una solución? La inteligencia emocional trata sobre la comprensión de las emociones y no sólo de aceptar que lo que te aumenta el ritmo cardíaco debe ser tu camino a seguir. Las emociones siempre suceden después de una interpretación. Es necesario probar la realidad para ver si hay más y hay que mirar con mayor profundidad, o si se trata de una respuesta pero en la dirección equivocada tal vez por distorsiones del pensamiento, o si es la verdad subjetiva de otra persona y no la tuya.
Primera parte