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PARA  DESPERTAR  LA  CONCIENCIA  QUE  NOS  HACE  HUMANOS


Complejidad cognitiva

por Gregory Mitchel

Flexibilidad, complejidad cognitiva, y una mayor tolerancia a la ambigüedad, son componentes clave del modelo de desarrollo del Ego de Loevinger. El desarrollo del Ego se caracteriza por una percepción más diferenciada del yo, del mundo social, y de las relaciones de los propios sentimientos y pensamientos hacia los de los demás. Cada etapa sucesiva refleja el desarrollo y la creciente complejidad de las dimensiones de la personalidad. Un estudiante, por tanto, no puede alcanzar el nivel más alto de Autonomía del Ego descritas por Loevinger –el Autónomo y el Integrado– a menos que él o ella haya llegado a la etapa de las operaciones Postformales.

Existe una gran correlación entre las Etapas de Desarrollo Cognitivo de Piaget, las Etapas de Desarrollo Moral de Kohlberg, y las Etapas de Desarrollo del Ego de Loevinger. El Desarrollo Cognitivo es una condición necesaria para el Desarrollo Moral, y el Desarrollo Moral es una condición necesaria para el Desarrollo del Ego. La variable independiente que causa este alto nivel de correlación corresponde al nivel de Complejidad Cognitiva del individuo. Una variedad de investigaciones sugiere que las personas tienen el potencial de alcanzar gradualmente un mayor nivel de complejidad mental a lo largo de su vida útil. El Desarrollo Cognitivo incrementa el espacio simbólico de la mente consciente, así como la velocidad con la que se accede a ella, con el fin de aumentar la capacidad de la complejidad cognitiva, con todos los beneficios correspondientes.

A medida que se desarrolla nuestra mente, se requiere una creciente complejidad de las operaciones cognitivas con el fin de conocer, comprender y manipular el mundo que nos rodea. Cuando somos bebés, experimentamos una falta de diferenciación entre sujeto y objeto. En resumen, somos uno con el mundo. Sin embargo, a medida que crecemos se desarrolla nuestra capacidad de distinguirnos del mundo exterior. Cuando el conocimiento se incrusta en nuestra conciencia subjetiva, somos controlados por y cautivos de ella, y nos identificamos con los aspectos de su significado. Por el contrario, el conocimiento se convierte en objetivo para nosotros cuando podemos tomar un punto de vista en él, lo mantenemos como algo externo a nuestra propia experiencia, y asumimos la responsabilidad por ello, porque ya no somos cautivos de él. Mientras los seres humanos crecemos y nos desarrollamos, somos cada vez más objetivos en nuestras percepciones del mundo, resultando eventualmente en la capacidad de considerar múltiples puntos de vista más allá del nuestro. Se incrementa nuestra capacidad de abstracción de las situaciones concretas y somos capaces de imaginar varios escenarios y posibilidades.

En la etapa de las Operaciones Concretas del desarrollo cognitivo elaboramos descripciones unilaterales, centrándonos en una idea o argumento sin identificar alternativas. A medida que nos desarrollamos hacia las Operaciones Formales, podemos identificar los conflictos simples y obvios, pero sin hacer una evaluación más profunda de la situación. En la fase avanzada de las Operaciones Formales empezamos a percibir una complejidad emergente; podemos identificar más de una explicación o perspectiva posible. El verdadero pensamiento Formal está vinculado a nuestra capacidad de hacer interpretaciones amplias e informadas al hacernos capaces de manipular ideas dentro de la perspectiva que hemos establecido. En el nivel de las Operaciones Postformales somos capaces de elaborar un análisis integrado de todos los factores relevantes: podemos examinar la situación en términos de una red de relaciones de causa y efecto, extrapolamos ideas, y abordamos el problema desde un nuevo punto de vista.

Así que, según se desarrolla nuestra mente, nuestro pensamiento se vuelve más complejo. Esta complejidad se refiere al número de factores y variables distintas que deben tenerse en cuenta. El análisis de una situación o problema reconoce las conexiones y relaciones entre estos elementos. Esto es necesario para ver la imagen completa y todas sus implicaciones. Las personas que son capaces en la complejidad cognitiva, son multidimensionales en su pensamiento.

Las personas capaces en el pensamiento complejo tienden a incorporar más información y formarse una opinión más redondeada que las personas de menor complejidad. Son más flexibles y fluidas con las ideas creativas en situaciones nuevas. Las mentes menos complejas tienden a polarizarse en un tema y seguir con las soluciones establecidas por los demás, están más expuestas a la persuasión porque no pueden percibir argumentos en contra.

A medida que avanzamos de nivel en el desarrollo del Ego, se incrementa la variabilidad de la propia experiencia. Se ha encontrado que en los niveles inferiores de Desarrollo del Ego, la evaluación de los aspectos negativos del Ego son más restringidos en comparación con los aspectos positivos. Los niveles superiores de Desarrollo del Ego se asocian con un mayor reconocimiento de los aspectos negativos de uno mismo: hay más voluntad de introspección de una manera realista para llegar a un acuerdo con aspectos de la sombra de la personalidad. Estudios recientes en el Proyecto de Desarrollo de Adultos Jóvenes en Massachusetts, revelaron que el entusiasmo, el cariño, la preocupación y la neutralidad, son aspectos directamente relacionados con las etapas superiores de Desarrollo del Ego, mientras que la tristeza y la ira se correlacionan inversamente con el Desarrollo del Ego. Estas asociaciones fueron similares en ambos sexos.

Nuestra capacidad cognitiva también afecta a las relaciones humanas. Las personas capaces de una amplia gama de complejidad cognitiva, de básica a avanzada, se pueden relacionar con alegría tanto con el personal de limpieza como con un profesor universitario. Las personas con un bajo nivel de complejidad cognitiva sólo se relacionan con sus colegas; pueden presentar problemas de autoestima cuando hablan con personas con una mente más sofisticada, y son prejuiciosos cuando menosprecian a las personas más básicas que ellos mismos.

Nuestra capacidad de pensar e integrar las cuestiones complejas también se relaciona con nuestra capacidad para tomar decisiones éticas. Los sistemas "morales" son, en esencia, un complejo conjunto de normas, con múltiples niveles de recompensa y castigo, destinados a regular el comportamiento de aquellos en una sociedad determinada. Estos sistemas tienen su origen en la distintiva capacidad humana para tomar decisiones razonadas, tomar decisiones sobre nuestra naturaleza humana y lo que queremos ser. La moral es, pues, la encarnación de los valores particulares y las opciones en nosotros mismos y en nuestras comunidades. Sin embargo, la complejidad de las cuestiones éticas no presenta simples soluciones "correctas" o "equivocadas". Se requiere una inteligencia considerable para tomar en cuenta múltiples perspectivas éticas y encontrar la armonía entre los sistemas de valores disonantes.