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PSICOLOGÍA ● FILOSOFÍA ● ESPIRITUALIDAD
PARA  DESPERTAR  LA  CONCIENCIA  QUE  NOS  HACE  HUMANOS


Dos maneras de saber (I)

por Gregory Mitchel

La mente que piensa tiene que interactuar con el cuerpo y controlarlo. El cuerpo es controlado mediante dos centros cerebrales. Vamos a considerar a una persona diestra y hacer los ajustes necesarios en términos de los zurdos. La persona diestra controla el movimiento detallado fino, tal como la escritura, el ajuste de mecanismos, el control de herramientas, o hacer cualquier cosa que requiera una acción secuencial. Mientras que la mano izquierda establece un punto de anclaje o punto de referencia. Puede sostener algo en lo que estamos trabajando de modo que hay un movimiento relativo entre la mano izquierda, o punto de referencia, y la derecha, por lo que la acción está anclada en la realidad. Esta es una analogía de los dos modos de percibir: el modo izquierdo y el modo derecho.

La forma de percibir lo que es educado en nuestra cultura va con la mano diestra; y a la mano izquierda se le llama siniestra. Así que dos modos de conocer, dos modos de percibir el mundo para manejar los materiales que existen en este mundo. Uno de ellos es el potencial y el otro el manifiesto. Se podría decir que el hemisferio izquierdo del cerebro es la tiza y el hemisferio derecho la pizarra, cuando ambos hemisferios están funcionando juntos.

Diferencias funcionales
Si comparamos ambos lados, el lado izquierdo es lineal y sólo puede ocuparse de una cosa a la vez. Olvida con bastante rapidez, así que una persona que está aprendiendo en ese modo va a tener que aprender una cosa con mucho cuidado, luego la siguiente y luego la siguiente. Una persona incapaz de tener una visión general fue descrita por Luria, un gran neurólogo ruso. Describió esto en su libro "Man with a shattered world". En él habla de un soldado que recibió una herida de bala en la cabeza y la bala le dañó seriamente el lado derecho del cerebro, sin embargo, el hombre sobrevivió, pero tenía experiencias muy extrañas. Por ejemplo, al comer la sopa, cuando se concentraba en la sopa desaparecía la cuchara, cuando se concentraba en la cuchara la sopa desaparecía, y cuando se concentraba en el sabor desaparecía toda la habitación.

El hemisferio izquierdo está organizado para manejar un detalle a la vez, mientras que el hemisferio derecho maneja muchos detalles y proporciona el contexto. Esto también es necesario, de lo contrario la creación y percepción musical no sería posible.

El hemisferio izquierdo sólo puede tratar con una nota a la vez, mientras que el hemisferio derecho ve el contexto global: lo que pasó antes, la historia inmediata de esa parte musical, y la anticipación de lo que sucederá cuando la música se desarrolle. Una persona sin un hemisferio derecho puede afinar una guitarra con un diapasón, puede ser capaz de tocar una nota inusual si está escrita en un pedazo de papel, y de una manera muy artificial, tocar algunas canciones muy simples, pero esto lo hace a nivel robótico. Mientras que con el otro hemisferio del cerebro una persona puede traducir fácilmente la intención en acción, a nivel no verbal. Ambos tipos de conciencia son necesarias en la mayoría de las actividades.

Tanto en los niños como en las personas primitivas, el grado de diferenciación entre ambos lados del cerebro es leve. Así que ambas partes están haciendo algo así como el mismo trabajo, la diferencia es una cuestión de grado. Y de acuerdo con el filósofo alemán Ernst Cassirer, muchos pueblos primitivos son incapaces de decir una mentira, porque hacerlo requiere que uno salga de sí mismo para tener una perspectiva abstracta, de modo que uno pueda tener sentimientos acerca de las ideas o ideas acerca de los sentimientos. Una persona con hemisferios especializados es capaz de tener una perspectiva abstracta, por lo que mentir es algo que puede hacer fácilmente.

Puedes pensar, ¿y para qué decir una mentira? Cuando escribimos una historia o inventamos algo, en un principio estamos diciendo una mentira. Estamos creando un universo imaginario. La forma clásica de esta forma de pensar sería, por ejemplo, "si hago esto y si pasa esto, entonces esto". Así que tenemos una parte del cerebro que es capaz de inventar, y otra que está tratando de recrear la realidad. Ambos lados se basan en estructuras mucho más primitivas, como el sistema límbico, el cual produce las imágenes en la forma en que lo hace una grabadora de video, pero de una manera diferente. El lado izquierdo puede aislar un detalle, que es una habilidad muy útil, siempre y cuando esta habilidad no se convierta en compulsiva; mientras que el lado derecho es incapaz de ocuparse de los detalles, se ocupa del plan general.

Una persona con un hemisferio derecho dominante tiene un estilo de aprendizaje totalmente diferente. Cuando está aprendiendo un tema, va a leer todos los libros en la biblioteca sobre el tema, y leerá todos lo demás, lo hablará con todos y entonces, poco a poco surgirá una imagen de lo que está aprendiendo como si lo hiciera desde la niebla. Podríamos decir que un lado del cerebro tiene que ver con el plan y el otro con su puesta en acción. Ningún lado del cerebro operando aislado es correcto. La conciencia plena surge de la integración de los dos conjuntos de procesos mentales, lo que implica una relación de cooperación o colaboración entre ambos hemisferios del cerebro.

Diferencias en la experiencia
Según los psicólogos profundos, como Arthur Janov y Matte Blanco, puede que nos retiremos en los modos de percibir y actuar del lado izquierdo del cerebro, en el que nuestras emociones son memoria, en lugar de lo que se está experimentado directamente, ya que el material traumático se almacena en el lado derecho del cerebro de tal forma que es inaccesible. Al dividir el almacenamiento de la memoria de esta manera, tenemos una descripción verbal de los acontecimientos a la que podemos acceder, pero somos incapaces de experimentar el dolor y las emociones de la memoria.

Otra persona que esté en el modo del hemisferio derecho, puede tener dolor, emoción y esfuerzo visibles, sin embargo, es incapaz de acceder a las intenciones, decisiones, conclusiones y otro material verbal conceptualmente almacenado del lado izquierdo, ya que ese lado del cerebro es reprimido por debajo de los límites de la conciencia. Por ejemplo, cuando una persona está en una emoción extrema, como el amor, la ira o una pena, las palabras para expresarlo no resultan fáciles o puede que no resulten del todo.

Diferencias en la percepción
Existen diferencias en la imaginería visual entre una persona dominada por el hemisferio izquierdo o el derecho. La imaginería del hemisferio izquierdo tiende a ser pequeña, es experimentada como dentro de la cabeza y se mueve con uno, mientras que la imaginería de la naturaleza del hemisferio derecho, debido a un arreglo peculiar en el balance, es tal que si mueves la cabeza, las imágenes tienden a moverse como si estuviéramos viendo algo en el mundo real. Si movieras tu cabeza a la izquierda, la imagen parecería moverse hacia la derecha.

Por ejemplo, puedo imaginar con los ojos cerrados una silla que estoy señalando, y según muevo la cabeza, se quedará en donde está señalando mi dedo. Las imágenes del hemisferio izquierdo tenderán a moverse conmigo según me muevo. Así que un tipo de imaginería se puede describir como arraigada, mientras que la otra es desarraigada.

En la percepción, el lado derecho del cerebro se ocupa de los espacios confinados por objetos. Por ejemplo, estoy mirando algunas plantas que están delante de mí, y puedo ver los diferentes espacios existentes entre las hojas. Esto crea otro conjunto de formas más allá de lo convencional. El lado izquierdo tiende a ver la cosa en sí, la figura en lugar del fondo. Del mismo modo, he hecho algunos experimentos con algunos juegos de cartas. Los corazones y los diamantes eran negros, y los tréboles y las espadas eran de color rojo. Cuando se les dieron estas cartas a personas con el hemisferio izquierdo dominante, experimentaron alteraciones en la visibilidad cuando trataron de jugar con ellas, ya que interferían con lo que se conoce como percepción convencional. Las personas con dominio cerebral derecho no experimentaron dificultades para jugar con este tipo de cartas.
Segunda Parte