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PSICOLOGÍA ● FILOSOFÍA ● ESPIRITUALIDAD
PARA  DESPERTAR  LA  CONCIENCIA  QUE  NOS  HACE  HUMANOS


Inteligencia Ontológica

por Gregory Mitchell

La ontología es la otra cara de la moneda de la epistemología. La epistemología tiene que ver con el proceso por el cual se establece el conocimiento de la realidad, mientras que la ontología es una explicación sistemática de la naturaleza de lo que existe, incluido uno mismo y otras entidades.

Las creencias ontológicas incluyen temas relacionados con la identidad y representan un nivel superior al de las creencias epistemológicas: una especie de meta-metacognición. Aunque inconscientes en gran medida, los sistemas de creencias ontológicas que se llevan a cabo a nivel consciente tienden a incluir muchas creencias mantenidas por una fuerte emoción, porque la persona encontró en la experiencia del pasado que le sirvieron para sentir seguridad, control, estima o tener razones para ser el 'perro dominante'.

Estas creencias 'privilegiadas' son casi un sinónimo de la identidad de la persona. Una persona diría: "No puedo cambiar esta creencia sin cambiar lo que soy". En los primeros tiempos del cristianismo, los creyentes se dejaban arrojar a los leones, en vez de adoptar el paganismo y renunciar a sus creencias. Asimismo, en la Unión Soviética, había gente que estaba dispuesta a enfrentar un pelotón de fusilamiento, en lugar de fingir que eran comunistas.

Desde la perspectiva del Desarrollo Mental, las creencias ontológicas de la persona delimitan el alcance de las creencias epistemológicas que tiene a su disposición. A la vez, las creencias epistemológicas de la persona influyen en su metacognición, y así, sucesivamente, durante toda su vida. Por esta razón, las creencias ontológicas son las más difíciles de tratar.

Las creencias son fundamentales para nuestro sentido de ser quién somos, nuestro sentido de yo y de identidad. Algunas creencias (tanto ontológicas como epistemológicas) son conscientes y de fácil acceso, otras están profundamente arraigadas. Las creencias y, por tanto, la identidad, se convierten en hábitos. Las creencias se originan de la cultura en la que estamos inmersos. Las creencias definen quién somos... y quién no somos.

Nuestros modelos mentales determinan nuestra epistemología inconsciente, nuestras suposiciones inconscientes sobre el mundo y la forma en que le damos sentido a la experiencia. Pueden respaldar nuestra alineación con los patrones de la vida, así como también obstruirla. Para fluir con los patrones que se van desplegando en la vida, es necesario ser más conscientes de nuestra epistemología inconsciente. Si somos capaces de reconocer los patrones que suceden en nuestros modelos del mundo, podemos utilizar nuestros modelos mentales para deshacer y actualizar algunos de sus efectos anteriores.

La Inteligencia Ontológica puede describirse como la capacidad de reconocer la identidad adoptada en el momento y las razones de su adopción, los cambios de identidad que se producen de forma reactiva o proactiva bajo nuevas circunstancias y la identidad de las organizaciones de las cuales uno es miembro; además de la voluntad de superar cualquier obstáculo egoísta que impida escuchar efectivamente, aprendiendo y reconsiderando las cuestiones de la identidad.

La Inteligencia Ontológica precede y es más fundamental que la inteligencia epistemológica, ya que es el ser del ser humano. Es el cimiento de los roles asumidos por la persona en la vida. Según se desarrolla la inteligencia ontológica, se amplían los límites y se pueden establecer nuevos paradigmas para expandir el conocimiento, las habilidades y la expresión de la inteligencia epistemológica. Cuando se reconoce la importancia de un marco ontológico para la educación, se modifica la intención y la atención primaria del saber, al ser.

Debido a las limitaciones en la capacidad mental humana, la mente no puede enfrentar directamente la complejidad del mundo. Más bien construye un modelo mental simplificado de la realidad —dentro de una racionalidad limitada— y luego opera con ese modelo. Es posible que nos comportemos racionalmente dentro de los límites de nuestro modelo mental, pero ese modelo no siempre está bien adaptado a los requisitos del mundo real, y, por tanto, no nos permite entender lo que está pasando en realidad.

Más allá de la etapa de meta-metacognición, el estadio de Realización Total, es un estadio transpersonal en el que se reconoce y se asume la responsabilidad por los orígenes espirituales ocultos en todas las condiciones de la existencia.

La Inteligencia Ontológica está de acuerdo con la realidad y con el propio mapa del mundo, representando tanto las dimensiones subjetivas (mentales), así como las objetivas (físicas), al relacionarlas estrechamente con lo que realmente existe. Trasciende las defensas psicológicas como las alteraciones o las negaciones de la realidad, y suprime y desmantela los límites y limitaciones.