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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


La oruga y la mariposa



por Melody Larson



La Ley de la Transformación


"A lo que a la oruga le llama el fin del mundo, el maestro le llama: una mariposa".
— Richard Bach


Esta cita, a pesar de su simplicidad, es mi frase favorita de todos los tiempos, porque en su sencillez, expresa el complejo ciclo de toda la existencia. Todo lo que se puede llamar el continuo de la vida, voluntariamente, se destruye con el fin de renovarse a sí mismo.

Esto lo vemos en términos físicos cuando observamos los procesos de la naturaleza: desde el ciclo de las estaciones, los "desastres" naturales, o la evaporación del agua. Y sí, la transformación de la oruga en mariposa. Vemos en nuestros propios cuerpos como también nuestras células mueren voluntariamente para ser sustituidas por otros nuevas: podemos rascarnos la cabeza y ver como las células muertas de nuestra piel caen al suelo y, aunque no las podamos ver, las células mueren dentro de nosotros para que nuestros órganos se regeneren continuamente.

Lo que me lleva a reflexionar: dado que la vida física es un espejo de la vida no física, ¿las leyes físicas nos pueden dar una pista sobre una ley universal? Yo creo que sí. Vemos que esta ley de la transformación ocurre no sólo en la naturaleza y en nuestros cuerpos, sino también en términos espirituales y psicológicos.

En términos espirituales el alma destruye y renueva sus formas físicas al igual que lo hace la naturaleza. Esas formas físicas resulta que somos nosotros. Continuamente se crean y destruyen varios cuerpos físicos en un ciclo eterno con el fin de renovarse, ampliarse y crecer.

Como seres humanos, nacemos y morimos al igual que la hoja de un árbol nace y muere. Pero nosotros somos el árbol también. La parte del árbol en nosotros es nuestro ser interior, el alma. Nos sentimos incómodos con este proceso cuando no entendemos que somos el árbol y que vivimos incluso cuando "morimos". Si miramos a la muerte a través de los ojos de la oruga, vemos el final de nosotros mismos. Pero si miramos a través de los ojos del Maestro Interior, el alma, vemos la muerte como una mera transición.

Psicológicamente, la Ley de la Transformación está operando también. Nuestras viejas creencias deben morir y ser reemplazadas por otras nuevas si queremos crecer, y si no las sustituimos permanecemos limitados y sin vida en nuestro ser. Puesto que las creencias son la causa que determina las circunstancias que atraemos a nuestras vidas, lo natural, normal y saludable es que las circunstancias también sean destruidas para renovarse: un matrimonio que termina, una enfermedad, la pérdida de nuestro trabajo.

Cuando nos resistimos a estas pequeñas "muertes", perdemos la oportunidad que ofrecen para nuestra transformación personal. Si ese es el caso, solamente se regeneran nuevas circunstancias que, lamentablemente, son un reflejo de las viejas, y parece que no hay nada que cambia en nuestra vida. Sin embargo, cuando entendemos que esos momentos que parecen "el fin del mundo" son fundamentales para nuestro propósito de vida, podemos dar el salto hacia el conocimiento y la consecución de ese propósito.

Cuando se produce un evento en la oruga, tenemos la opción de verlo desde la perspectiva de la oruga (la visión limitada del ego / personalidad), o desde la perspectiva del Maestro (la visión eterna del alma). Desde la perspectiva del Maestro un desastre no es un desastre en absoluto, sino la necesaria y maravillosa aventura de una vida más significativa: la vida de la mariposa.

Pero para que ocurra esa aventura debemos desarrollar voluntariamente un nivel profundo de confianza y fe en las nuevas y desconocidas circunstancias. Ese es el trabajo que debemos hacer. Debe estar cimentado en la alineación, no en la resistencia.

Creo que la Ley de la Transformación está operando ahora, no sólo en la vida individual, sino también en la colectiva, el alma colectiva de la humanidad. A nuestro alrededor vemos un mundo que se está destruyendo: crisis financiera, crisis ambiental, crisis política, crisis religiosas y étnicas en forma de guerra y terrorismo. ¿Podría ser que este no sea el fin del mundo sino una llamada a la transición como especie humana a un nivel superior de nuestra evolución? ¿Nos estamos transformando colectivamente de una oruga a una mariposa?

Creo que sí. ¡Es un tiempo glorioso! Para que esto ocurra con éxito se requiere la participación de cada aspecto individualizado del alma colectiva –todos los seres humanos– para dar un salto de fe personal en las propias vidas y elegir comprometernos con la búsqueda y la realización de nuestras razones individuales para estar aquí. ¿Qué pasaría si en lugar de ver las actuales circunstancias como desastrosas eligieras verlas como el clarín que anuncia una mayor felicidad y libertad significativa para tu vida?

Comprométete a llegar a conocer al Maestro en tu interior. Pacientemente está esperando compartir contigo sus poderosos secretos y sabiduría. El Maestro, tu propia alma, es un gran alquimista que sabe cómo manifestar lo que necesitas para que puedas cumplir tu propósito. Cuando aceptes conducirte por el camino de tu propósito, descubrirás que la libertad, prosperidad, salud, amor, creatividad y alegría, son el estado natural del ser.

Da miedo abandonar las circunstancias seguras en las que habita la oruga y entrar en el capullo de lo desconocido. Pero la recompensa, la dulce recompensa... es descubrir tu capacidad para volar.