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Alta excitaci�n




En el transcurso de nuestras vidas, el balance en relaci�n a buscar o evitar la excitaci�n ser� un reflejo del balance de las situaciones que hemos vivido. Por una parte aquellas de las que aprendimos a sentirnos seguros y capaces, o tambi�n de las que nos sentimos en riesgo o no fuimos capaces de soportar. Nos formamos un marco de referencia protector, un sentido de “qu� tan cerca de la orilla” podemos estar en diferentes circunstancias. Las experiencias decisivas afectan esta actitud. Por ejemplo, aprender que alguien lo ama, tener suerte, superar una discapacidad, pueden tener efectos tranquilizantes. Sufrir una enfermedad dolorosa, una decepci�n de alguien en quien confiaba, perder dinero en un negocio, una p�rdida traum�tica y otras experiencias desafortunadas, dificultan mantener la confianza, cuyo efecto hubiera sido diferente de haber resultado de otra manera.

Hay una variedad de formas para construirnos un marco protector en relaci�n a la experiencia. Nuestra cultura ofrece diversos lugares para sentirnos seguros, �reas para jugar en el m�s amplio sentido: parques, centros de diversi�n, salas de concierto, galer�as de arte, etc. Para la mayor�a de nosotros, nuestra casa puede constituir una zona segura. Estar con personas que nos tranquilizan (amigos en especial), puede tener el mismo efecto; los amigos crean “auras” seguras en las que nos sentimos protegidos.

As� que, si usted est� dominado por la b�squeda de excitaci�n (parat�lica), es m�s probable que le gusten los deportes, juegos, la ficci�n, fiestas, y lo semejante, pero puede que tenga dificultad en tomarse en serio algunas de las cosas con las que tiene que tratar si est� involucrado en proyectos de t�rmino prolongado, como una carrera universitaria. Por otro lado, si usted prefiere evitar (t�lica) la excitaci�n alta, ser� m�s probable que tienda a considerar las serias consecuencias de sus acciones y no se distraiga con diversiones pasajeras. Pero se perder� de actividades que son agradables aunque no tengan mayor significado, y en ese sentido no estar� disfrutando de la vida por completo.

Vivir una vida completa y con sentido, requiere que sea capaz de experimentar ambos estados con disposici�n y de forma apropiada; enfrentar las cosas que tienen importancia en verdad y pasarla bien cuando es momento de hacerlo.

�Cu�les son las propiedades generales de los est�mulos (las cosas que percibimos) que ocasionan que nos excitemos o tranquilicemos?

Primero est�n sus cualidades sensoriales b�sicas: colores, formas, sabores y sonidos que constituyen la trama de nuestra experiencia consciente. Todo mundo parece ser capaz de desarrollar una relaci�n sensitiva con al menos ciertas clases de experiencias que les son especiales: la comida para el gourmet; las plantas para el jardinero (incluso el esti�rcol); el amante de sol que disfruta del calor intenso, el olor de la arena, el sudor y el bronceador; etc. Pero si somos afortunados, podemos asimilar una gran cantidad de excitaci�n sensorial de cualquier aspecto de la vida mientras nos afecta el transcurso de nuestra cotidianidad.

Segundo. Los est�mulos pueden actuar como se�ales de placer o dolor inminente, o remitirnos de alguna manera a la alegr�a o la miseria: la afinaci�n de una orquesta, el taladro de un dentista, un tel�fono que suena. Estos pueden determinar si nos gusta la excitaci�n o no, dependiendo si nos encontramos en su b�squeda o si la estamos evitando.

Tercero. Hay un factor de inter�s en las situaciones que confrontamos: algo misterioso, ambiguo, inusual, inesperado o nuevo, impredecible o incierto. La “sinergia” es particularmente eficiente para estimular la excitaci�n. Esto ocurre cuando experimentamos algo de formas opuestas, ya sean simult�neas o en sucesi�n r�pida, que sorprenden y confunden la l�gica. Como ejemplos: una mujer vestida de hombre, un t�tere que parece tener vida, un profesor despistado, un encendedor en forma de pistola. En el modo t�lico, esto puede considerarse una molestia irritante, o amenazante y peligrosa; en el estado parat�lico estas experiencias se buscan o se crean de forma activa.

Un buen ejemplo es el circo, que se puede considerar un aut�ntico fest�n de sinergia. Los leones son, simult�neamente, salvajes y domados; la bala humana es objeto y persona; los poderosos elefantes hacen cosas delicadas; los chimpanc�s toman el t�; los juglares y acr�batas hacen cosas imposibles; los payasos son adultos infantiles, tontos pero astutos. El humor es en esencia sin�rgico, y requiere ver ambos lados, “el lado c�mico de la vida”. En las sinergias c�micas, algo aparenta ser una cosa, cuando en realidad resulta ser por sorpresa algo muy distinto. Por ejemplo, la pistola que dispara una banderita que tiene una leyenda �bang!, puede causar sorpresa y risa, en especial si aparenta ser un arma grande y peligrosa, y los roles se act�an de forma convincente. La comedia contiene sinergia sobre sinergia tejida entre s�. La comedia requiere que el espectador est� en el modo parat�lico, de otra forma “no entender� la gracia”; as� los c�micos usar�n todos sus trucos para involucrar a la audiencia y el buen humor se har� patente en forma de risas.

De forma similar, existen varias estrategias activas para elevar la excitaci�n. Una de ellas es la exploraci�n en busca de descubrimientos. La excitaci�n por descubrir nuevos patrones, comprensi�n e insight, es un motivo impl�cito para artistas y cient�ficos. Otros encuentran este placer en los viajes. Est� la mutua exploraci�n en mente y cuerpo que involucra una nueva relaci�n.

En el estado de b�squeda de excitaci�n, las frustraciones se confrontan de forma deliberada para superar la barrera que representan. Imagine un escalador subiendo por una saliente; un cient�fico que descubre alguna anomal�a intrigante en los datos; un artista que encuentra una dificultad t�cnica que debe resolverse para conseguir el efecto deseado. Podr�a decirse que la totalidad de los deportes est�n basados en la frustraci�n creada por la oposici�n y la construcci�n de dificultades deliberadas en su propia estructura. Superar limitaciones f�sicas b�sicas es otra estrategia activa, jugar con la fuerza de la gravedad en trampolines, volar aviones y el monta�ismo. Ir m�s r�pido de lo que nuestros cuerpos lo pueden hacer en patines, motocicletas, botes con motor, etc.. Extender nuestro rango de contacto como en el tiro con armas, el golf, observar estrellas y comunicarnos por internet; o ir m�s all� en el tiempo a trav�s de la astrolog�a y el tarot.

La cuarta actividad es el negativismo: el deseo de hacer lo opuesto a lo que se requiere o se espera en cualquier situaci�n. Esto puede ser fumar o beber cuando no est� permitido; decir algo provocativo o riesgoso; entrar a un lugar prohibido; saltarse el sem�foro con la luz en rojo; pretender que no escuch� una orden; vestir de forma inapropiada; pasar cosas prohibidas por la aduana; quejarse en un restaurante. No es necesario que el negativismo sea da�ino o irresponsable; mucho de lo creativo tiene sus or�genes en esta estrategia de b�squeda de excitaci�n, al cuestionar ideas establecidas o rechazar acercamientos previos a un problema. Pocas sensaciones se pueden comparar al �xtasis de la resistencia o la rebeli�n cuando son sinceras. En su mejor parte, el negativismo representa el rechazo de las personas a ser menos de lo que pueden ser, su compromiso obstinado con la libertad y la autodeterminaci�n.

Lo que tienen estas estrategias en com�n, es que todas ellas involucran al individuo con problemas gratuitos, dificultades y desaf�os. La persona que se comporta de esta forma abandona los caminos probados y comprobados, y se expone a peligros desconocidos (exploraciones); enfrenta barreras en su camino hacia las metas (frustraci�n); juega a hacer cosas que parec�an dif�ciles o imposibles (sobrepone limitaciones); o busca problemas (negativismo). �Aquellos que quieren una vida tranquila, por supuesto evitar�n estas estrategias activas, y en su lugar las ver�n en Televisi�n!